Cristina García Rodero.
Mientras que la cultura oficial parece diseñar sus estrategias en función del consumo masivo y la capital nos propone para el otoño otro empacho de Impresionismo con el que asegurase las largas colas de visitantes de la temporada pasada, Cristina García Rodero ha manifestado hoy mismo en Santander, según publica elcultural.es, que encuentra dificultades para exponer su nuevo trabajo, Entre el cielo y la tierra. No es de extrañar que la puertollanera desee que su archivo fotográfico permanezca en la agencia Magnum cuando haya fallecido. Será entonces cuando nuestros engolados y eficientes gestores culturales se acuerden de organizar en este país magníficas retrospectivas para homenajearla, con plañideras de tinta, ediciones especiales de sus catálogos y paquetes de viaje que incluyan hotel, entrada a la exposición y un bono-regalo de Vips con gorra y cantimplora. Así son los tiempos. Siento vergüenza y mucha, mucha tristeza. Y un poquito de envidia también, que Antonio va asistir a su curso esta semana en la UIMP.
