¡Padrino búfalo!
Me acabo de enterar de la noticia en el Telediario y el postre sabe a nada. Carlos del Amor nos cuenta que sólo hace dos horas que ha fallecido y ya estamos echándole de menos. Así era y así será Don José Luis López Vázquez.
Yo no voy a hacerlo porque sé que en las próximas horas correrán ríos de tinta sobre su figura y se repasará su dilatada trayectoria. Veremos flashes de sus mejores y más celebradas apariciones en pantalla. Incluso habrá quien se atreva a recordar intervenciones menos felices y a airear los trapos sucios del actor. Rajadas en caliente, de corpore in sepulto, que tanto se estilan en los bajos de alguno de los botones del mando a distancia.
Me vienen a cabeza muchas de las películas en las que intervino, tanto las que hoy se consideran de culto como las que veíamos hace algunos lustros en la sobremesa de los sábados, ésas que años después fueron la columna vertebral de Cine de barrio (Plácido, El Verdugo, Atraco a las tres, La cabina, La prima Angélica, Sor Citroen, El turismo es un gran invento…)
Sin embargo el papel que con más cariño recuerdo es el de aquel padrino entrañable de la saga de La gran familia (La familia y uno más, La familia, bien, gracias y La gran familia, 30 años más tarde), prototipo de españolito de los sesenta, que bajo su inconfundible bigotillo y sus divertidos cabreos escondía un tipo tierno y generoso con los suyos.
Se nos va otro pedacito gigante del cine español. Hoy estamos más tristes.
Don José Luis López Vazquez, padrino búfalo. Descanse en paz.
