Vistarama

   Lo que queda del Cabrera Vistarama.   

       Era el cine de mi barrio. El Cabrera Vistarama de la calle Julio Pellicer. Allí asistía de crío a aquellas sesiones infantiles de la matinal de los sábados. Todavía recuerdo el olor de la moqueta desgastada y lo enorme que se me hacía la escopada pantalla. En el entresuelo estaba el ambigú donde, si me llegaba el presupuesto, podía comprar las tiras de ositos rojos o los chimos (el morado era el más rico) que tanto me gustaban. Desde allí arriba se podía ver la película, en un pequeño aparte, sentado en un par de minúsculas mesitas de curvas setenteras en color naranja, a través de un ventanal de grueso acetato muy arañado.

       En este cine he visto de todo: asistí al estreno en el 78 de Superman, cogido de la mano de mi hermana Inma, esperando una cola que daba la vuelta a la manzana; exqusiteces varias como Chispita y sus gorilas, Las aventuras de Enrique y Ana, Mi amigo el extraterrestre  (Louis de Funes) y hasta Moonwalker (nunca pensé que confesaría todo esto, je, je). De aquellos barros vienen estos lodos ( supongo que así justifico el poliédrico poso incierto de mi cultura visual ) 

       Esta sala tenía un encanto especial. Y atravesó  altibajos. Estuvo cerrada un tiempo y se reabrío en los 90. Pero no sobrevivió a la moda de los  flamantes multicines con  amplio aparcamiento, asientos grandes, palomitas también enormes y pantallas minúsculas. Corrieron la misma suerte que el Vistarama el cine Santa Rosa, primero, y el Isabel la Católica, después; últimos espacios fieles, pese a  la raquítica taquilla, al cine de autor europeo y  patrio,  que sucumbieron finalmente a la dictadura de las producciones USA y a la especulación inmobiliaria. 

       Por eso Vistarama  es el nombre que he elegido para  que figure en la lista de los lugares comunes donde ir dejando  todos aquellos  post relacionados con  las artes pantallares varias (imagen, foto, cine, televisón…).

 

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2 comentarios hacia “Vistarama”

  1. ¡Querido hermano!:

    Junto a ti, pero siendo más pequeña, tuve el gusto de disfrutar de esta sala tan especial que también me trae gratos recuerdos de mi infancia.

    Incluso recuerdo la película “Mi amigo el extraterrestre” ( vagamente, pero creo que iba soltando sonoros pedos…y supongo que eso hace bastante gracia cuando eres una cría,je,je ) y, mirando la fecha, yo debería tener unos 5 ó 6 años cuando la vimos, así que es unos de mis primeros recuerdos cinematográficos. Recuerdo también de esa época “Marcelino pan y vino” en la Plaza de Toros, “ET” en el Alcázar o “Annie” en el Góngora…¿A que tú también?

    En fin, que para mí ha sido, como para ti, un sitio bastante especial al que supongo que debo en parte mi pasión por el cine ( y no sólo por verlo…que sabes que estoy esperando para ser tu estrella en ese corto que tanto se esta haciendo de rogar,¿eh?¡¡¡je,je,je!!!).

    Por eso mismo me he decidido a participar en este rinconcito que tienes en el ciberespacio para informarte ( a ti y a todos los que te visitan ) del triste final que ha tenido y del que, por desgracia, no se recuperará: el espacio que ocupaba gran parte de la sala ha sido adquirido por una tienda de ropa china…
    …y no es que yo tenga especialmente nada en contra de este tipo de establecimientos ( creo que si las grandes marcas los explotan y hacen sus productos también allí, por lo menos, al venderlos ellos mismos, alguna parte del beneficio revertirá en la mejora de su país ). Pero es que, al entrar y ver todo lleno de ropa barata y con esos diseños tan “fashion”, todas mis esperanzas de que algún día se reabriera (incluso como minisalas multicine ) se desvanecieron de golpe.

    Así que, aunque sólo sea para compartir con vosotros el dolor por la pérdida, he querido participar en este “lugar común” como “penúltimo homenaje”.

    Vistarama siempre ocupará un lugar en nuestros corazones y, gracias a este espacio, seguirá vivo en el mundo de las “artes pantallares”, como tú las llamas ( ahora sólo queda que otros recojan el testigo y hagan de este post uno de los mas visitados/comentados )

    ¿Serás tú el siguiente en participar?

    • jclabrador Dijo:

      Me has dejado es-tu-pe-fac-to, hemanita. Pero me muero de ganas por volver a entrar para adivinar qué queda del cine Cabrera Vistarama tras los montones de ropa de colores y los maniquís albinos sin peluca, je, je…
      La idea que te propongo es que entres con una cámara en mano…y seas muy, muy discreta. Te daría para una jugosa secuencia de horrores diversos. Puede ser un buen arranque para la historia de nuestro corto, ¿verdad?
      Seguro que, por la noche, cuando la persiana se cierre, aún resuenan con estruendo las bandas sonoras de mil y una películas. O quizá, por el contrario, tan sólo se escuche el ruido de varias máquinas de coser y algunos ronquidos bajo la constipada luz de una humilde bombilla de tungsteno.
      ¡Lo que hubiese dado yo por conservar la más mínima reliquia de aquella sala! Le entran a uno ganas de convertirse en una especie de ocupa ocio-cultural y evitar así que estos espacios se dediquen a otra cosa diferente para la que fueron creados: fas-cinar (palabra que quier decir gozar en el cine ).
      ¡Una lástima, amig@s!
      Bienvenidos tod@s a la maravillosa aldea global.
      Un besazo.

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