Medussa
Atraída por el calor, acudió seguramente Medussa a esta deliciosa y menuda cala de la isla. Como aquella divinidad del Monte Atlas, que convertía en estatua a todo aquel que la mirase a los ojos, consiguió petrificarnos con la envenenada caricia de sus afilados tentáculos. Si la observáis bien, caeréis en su hipnótica trampa: parece embelesada, mirándose coqueta al espejo de su propia sombra sobre el fondo; se mece juguetona, agitando los cristalinos rizos de infinitos aguamarinas turquesa, como si las cualidades marmóreas de la cala también hubieran sido producto de sus encantamientos. Así estaba ella, apaciblemente hermosa, casi dormida de placer.
Como Perseo, sin mirarla directamente, parapetado tras la cámara, no dudé en capturarla con mi objetivo en ese mágico instante.
Su aparición sorpresa nos produjo algo más que un fuerte escozor: el goce de guardar para siempre el recuerdo su enigmática belleza.
Cazador cazado: no es casualidad que descubriera días más tarde que mi pieza pertenece a una especie llamada, precisamente, Pelagia Noctiluca.
El azar, sí. No creo en las casualidades,
Cala Estreta, Mallorca. Julio de 2005.
agosto 24, 2010 a 12:24 pm
[...] con la mirada. Todo tiene sus porqués, que no motivos, y la remito a mi desatendido blog. Me invita entonces a escuchar la canción del nuevo trabajo de Drexler que despertó su [...]